Guía del Sibarita: Qué comer en Lima durante 48 horas
Lima ostenta con orgullo el título de Capital Gastronómica de América Latina. Su ubicación geográfica privilegiada, bañada por las frías y ricas aguas del Océano Pacífico, junto a siglos de fusión cultural (española, africana, china, japonesa e italiana), ha creado un ecosistema culinario sin igual en el mundo.
Día 1: Tradición del Océano y Criollismo
Comienza tu recorrido a media mañana en las calles de Miraflores o San Isidro. El almuerzo limeño tradicional debe ser marino. No hay mejor forma de iniciar que con un cebiche clásico: pescado del día cortado en cubos, marinado en jugo de limón recién exprimido, sazonado con sal, ají limo, cilantro, cebolla roja, choclo y camote.
"El secreto de la cocina limeña reside en la frescura de sus insumos y el respeto absoluto a la sazón ancestral."
Por la tarde, ríndete al criollismo en el Centro Histórico. Visita una antigua taberna y prueba un lomo saltado, cocinado en un fogón de alta temperatura que ahúma la carne de res con cebollas, tomates, ají amarillo, vinagre y salsa de soya, servido acompañado de papas fritas crujientes y arroz blanco.
Día 2: Vanguardia y Alta Cocina
Dedica tu segundo día a explorar la propuesta innovadora de la ciudad. Lima alberga varios de los mejores restaurantes del mundo, como Central, Maido o Astrid & Gastón. Estos espacios no solo sirven comida; cuentan historias sobre la biodiversidad andina, amazónica y costera a través de menús de degustación meticulosamente diseñados.
El Cierre Dulce
No te vayas de Lima sin probar los picarones (buñuelos crujientes a base de zapallo y camote fritos, bañados en miel de chancaca) en una carretilla tradicional del parque de Barranco, acompañando tu noche con un Pisco Sour perfectamente batido.